Aplicando el poder de uno en:

 

La vida es muy peligrosa.
No por las personas que hacen el mal sino por las que se sientan a ver lo que pasa.
Albert Einstein

GUÍA DE APLICACIÓN DEL PODER DE UNO EN HOSPITALES, CLINICAS Y FARMACIAS

INTRODUCCIÓN AL SECTOR

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El sector de la salud está repre­sentado por las clínicas, hospitales, centros médicos y farmacias. Realizan una serie de actividades que generan un impacto en el medio ambiente y debe buscarse que éste sea lo menos nocivo posible.

Estos centros sanitarios juegan un papel muy importante, ya que son elementos indispensables dentro de la vida urbana y plataformas muy im­portantes para fomentar una participación activa en la protección del medio ambiente.

Los centros de salud tienen funciones básicas dentro de la vida de la ciudad; son un servicio público de primera necesidad y son lugares en donde circula gran cantidad de personas, por lo que adquieren dinamismo y actúan como centros sociales y puntos de encuentro.

Sin embargo, cada día los pacientes son más exigentes con la atención que reciben, con la limpieza del centro y la calidad de los servicios. Así mismo, son cada vez más conscientes de la necesidad de conservar el entorno natural que les rodea y valoran, positivamente, la aplicación de las buenas prácticas ambientales.

En consecuencia, este sector tiene una enorme actividad productiva y un gran número de empleados, por lo que se hace necesario implantar me­didas de carácter ambiental y de aplicación general en toda su estructura estableciendo una serie de compromi­sos ecológicos en defensa y protec­ción del entorno natural.

Como respuesta a estas necesidades crecientes, estos centros deben poten­ciar y mejorar progresivamente sus servicios, analizar todos los factores de la actividad diaria que se podría optimizar, para posteriormente con­seguir que las buenas prácticas se conviertan en hábitos cotidianos para todos los empleados y usuarios.

La implantación y seguimiento de las medidas que propone esta guía, per­mitirán introducir las buenas prácti­cas ambientales en este sector, au­mentar la responsabilidad del perso­nal y satisfacer las exigencias de los clientes.

ENERGÍA

El consumo energético es uno de los factores más significati­vos en los centros de salud, siendo la iluminación y el consumo eléctrico de los diferentes aparatos los más representativos de éste.
La iluminación es una parte muy importante pues repercute significati­vamente en su imagen. Sin embargo, un consumo excesivo afecta de mane­ra perjudicial al entorno y a la eco­nomía. Un uso eficiente supondrá tanto una mejora ambiental como económica, y la aplicación de buenas prácticas ambientales permitirá opti­mizar el consumo de luz.
Para lograr una reducción en el con­sumo energético, podemos aplicar las siguientes medidas:

  • Asegurarse de que el nivel de ilu­minación es el adecuado a cada zona del establecimiento y que no existe exceso de luz en las zonas poco fre­cuentadas.
  • Aprovechar la luz solar al máxi­mo, es gratis.
  • Sustituir el alumbrado incandes­cente por tubos fluorescentes o lám­paras de bajo consumo. Puedes redu­cir el consumo de energía eléctrica hasta un 80%.
  • No apagar los tubos fluorescentes en las zonas donde se vayan a volver a encender brevemente, ya que el mayor consumo energético se produ­ce en el encendido.

 

  • Los colores claros en las paredes proporcionan mayor iluminación reduciendo el consumo eléctrico.
  • Se pueden instalar células que se conectan cuando la intensidad de la luz natural es baja y temporizadores que apaguen la luz durante la noche.

 

  • Instale temporizadores de luz en los servicios y almacenes, pues nor­malmente no son utilizados de conti­nuo. Se pueden instalar detectores de presencia que activen o desactiven la luz cuando una persona entra en esa área.
  • Motive al personal para que se implique en hábitos que favorezcan el ahorro energético.

AGUA

El agua es un bien escaso del que existe un consumo irracional y excesivo. Adoptando una serie de medidas preventivas de fácil aplicación como las que sugeri­mos, podemos lograr un uso más racional de este recurso.

  • Utilizar sistemas de grifos aho­rradores de agua. Se consigue un ahorro de hasta el 50% con las mis­mas prestaciones.
  • Instalar grifos monomando ya que regulan mejor la temperatura y aho­rran hasta un 50%.
  • Instalar sistemas de autocierre en

               las mangueras. Reducen hasta un 10% el consumo de agua.

  • Evitar que los grifos goteen ya que, a razón de una gota por segundo, se pierden hasta 30 litros de agua al día.
  • Instalar en las cisternas sistemas de descarga duales, coloca una bote­lla llena de agua o arena para reducir el volumen de agua gastada, o baja la boya para reducir el llenado de la misma.
  • Instalar papeleras sanitarias den­tro de los servicios y otras para el resto de residuos (papeles, toallitas, etc.) en los lavabos.
  • Utilizar dispensadores de jabón rellenables, y desinfectantes en los inodoros y urinarios para prevenir el riesgo de contagio de enfermedades.
  • Colocar   carteles   informativos sobre el correcto uso de estos siste­mas de ahorro de agua para incentivar a los usuarios.

La producción de residuos es uno de los factores más impor­tantes a considerar en los cen­tros hospitalarios y en las farmacias, dado la gran variedad de actividades existentes y la diversidad y cantidad de residuos que producen. Entre estos residuos podemos citar:
Residuos asimilables o urbanos

Son residuos generales como: papel, cartón, vidrio, plásticos, etc.

Residuos biosanítaríos

Son los residuos sanitarios específi­cos de la actividad sanitaria propia­mente dicha, potencialmente conta­minados con sustancias biológicas al haber estado en contacto con pacien­tes o líquidos biológicos. Estos resi­duos se generan en consultas médi­cas, odontológicas y veterinarias. Es aconsejable que en estos centros se desarrollen buenas prácticas de ges­tión para evitar cualquier tipo de ries­go para la salud pública y el medio ambiente.

Residuos citotóxicos

Son residuos compuestos por restos de medicamentos citotóxicos y todo material que haya estado en contacto con ellos, y que presentan riesgos carcinogénicos y mutagénicos.
Residuos infecciosos
Son residuos contaminados proceden­tes de las intervenciones quirúrgicas, analítica e investigación en laborato­rio y procesos de tratamientos de enfermedades sanitarias a pacientes: cólera, tuberculosis, hepatitis, difte­ria, Virus de la Inmunodefíciencia Humana (VIH), cultivos bacterianos, restos anatómicos humanos, sustan­cias radiactivas, etc.

Los puntos clave en la gestión son tratar de reducir la producción de residuos, vertidos o emisiones, siendo necesario intentar reutílizar los sub­
productos, en el mismo centro o en centros externos. En soluciones de
reciclaje, hay que tener presente que el residuo de un centro puede ser útil
como materia prima para otros centros.